Castañares centenarios: el bosque que sostiene el otoño en la Meseta Ibérica

Con la llegada del mes de octubre, la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica experimenta una de sus transformaciones más impresionantes. El aire se vuelve más fresco, la luz del sol se suaviza y las extensas masas forestales que unen el Nordeste Transmontano con las provincias de Zamora y Salamanca se cubren de tonos dorados, cobrizos y marrones. En el centro de esta metamorfosis se encuentran los castañares centenarios, verdaderos monumentos vivos que definen la identidad paisajística, ecológica y cultural de este territorio fronterizo.

 

Recorrer los valles y sierras de la Meseta Ibérica en octubre —ya sea en la Sierra de Montesinho, en el Valle del Tua o en las proximidades de Sanabria— es adentrarse en un escenario en constante cambio. Los castaños, muchos de ellos con siglos de vida y troncos esculpidos por el paso del tiempo, comienzan a liberar sus frutos. En el suelo del bosque, un manto de hojas secas se mezcla con los erizos verdes y marrones que se abren para revelar la castaña: el gran tesoro del otoño.

 

La castaña no es solo un recurso natural; constituye un pilar socioeconómico y de identidad para sus habitantes. La recolección, que moviliza a familias enteras durante el mes de octubre, representa un componente crucial de la economía rural transfronteriza.

 

A partir de este mes, también se preparan las celebraciones que definen la identidad local: los tradicionales *magustos*, las ferias micológicas y de la castaña, y la puesta en valor de la gastronomía regional, en la que la castaña está presente en sopas, asados, guarniciones y repostería tradicional a ambos lados de la frontera.

 

En este mes de octubre, le invitamos a bajar el ritmo, a escuchar el crujir de las hojas bajo sus pies y a redescubrir la riqueza de un paisaje que no conoce fronteras.

Data da Notícia: 
Jueves, Octubre 15, 2026